"Cruz del Mar" Un secuestro sin revindicar


Una vez que España abandona el Sahara, nuestros barcos pesqueros comienzan a ser objeto de ataques por parte del Frente Polisario. Hasta un total de diecisiete.

Cruz del Mar un secuestro sin revindicar


Entre las embarcaciones que sufren ataques del Frente Polisario se encuentra, la patrullera de la Armada española Tagomago, que fue ametrallada el 22 de septiembre de 1985, con el resultado de un muerto y dos heridos.  Entre los ataques, por su extrema gravedad y crudeza, sobresale el atentado contra el pesquero Cruz del Mar, con base en Lanzarote aunque matriculado en Vivero (Lugo), el 28 de noviembre de 1978 cuando faenaba a dos millas y media de la Punta El Cabiño.

 

Una zodiac con varios hombres armados y con trajes de neopreno accedieron al navío. Nueve marineros y un niño de 14 años fueron obligados a ponerse en fila y a arrodillarse mientras los asaltantes disparaban a mansalva. Sólo tres de los tripulantes salvaron su vida al arrojarse al agua. Los atacantes, una vez acabaron su orgía de sangre, dinamitaron el barco. Un pesquero que faenaba en las proximidades, el Chico Grande, los recogió de inmediato y los aproximó al destructor de la Armada española Churruca, que trasladó a los supervivientes hasta Las Palmas de Gran Canaria. Llegaron a las seis y media de la tarde del día 29 de noviembre de 1978.

 

Este asesinato nunca fue reivindicado por ninguna de las partes en conflicto. El ministro de Asuntos Exteriores del Polisario, Hakin Ibrahim, afirmó en la sede de Naciones Unidas que el ataque fue una maniobra del Gobierno marroquí para sabotear el clima de amistad y el establecimiento de relaciones entre el Polisario y España. Por su parte, el gobierno de Hassan II aseguraba lo contrario.

 

Las víctimas mortales fueron José María Hernández Marrero; Agustín Hernández Marrero, contramaestre, de 41 años, y hermano del patrón; su yerno, Rafael Salas Fernández, de 26 años, cocinero; Juan Suárez Rodríguez; Amador Hernández Marrero, 16 años, engrasador e hijo de Agustín; Alfredo Rodríguez Marrero, de 19; y el niño Sebastián Cañada García. Por si fuera poco, los asaltantes despojaron a las víctimas de todo aquello de valor que llevaban, al tiempo que tomaron del barco lo que les podía ser útil. Tras la explosión del navío sólo fue posible recuperar un cadáver flotando: el del patrón, José María Hernández Marrero.

 

Con posterioridad al ataque, buceadores de la Armada encontraron los restos del barco a unos 30 metros de profundidad. En su interior estaban los cadáveres de Agustín Hernández Marrero y Juan Suárez Rodríguez, los cuales

fueron enterrados en Lanzarote. Del resto, nunca más se supo.

 

Reconocen a los autores

Los tres supervivientes Manuel Hernández Marrero, hermano del patrón del buque, Miguel y Eusebio Rodríguez García, identificaron en diciembre de 1978 a los atacantes, tras serles exhibidos los ficheros que la Policía Territorial tenía en los archivos del Documento Nacional del Sáhara. Del total de atacantes, unos veinte, las víctimas identificaron a seis de ellos.

 

Según una nota de prensa distribuida por el Gobierno Civil, los asaltantes resultaron ser Mohamed Salem Uld Had Embarec Uld Embarec Uld Sidru, más conocido en el Aaiún como el Paquito; al que acompañaban Hamed Du Uld Sulem Uld Abdalahe; Mohamed Salem Uld Hennamed Uld Baba Uld Yusef; Mohamed Embarec Malainin Brahim; Smail Abbes Daouila y Oufa Mohamed Uld Sidi Brahim. Siempre según las víctimas, los dos únicos saharauis que no abrieron fuego fueron Mohamed Embarec Malainin y Smail Abbes Daouila.

 

En los archivos policiales figuraba que dos de ellos habían tenido residencia en España. Mohamed Embarec Malainin Brahim vivió en Oviedo mientras estudiaba la carrera de Ciencias Geológicas. El Paquito nació en Tarfaya el 2 de febrero de 1947 y vivió en Las Palmas de Gran Canaria en 1966.

 

Por estos hechos, el Tribunal Territorial Militar Quinto de Santa Cruz de Tenerife abrió una causa con número 206/78.

 

De hecho, los supervivientes relataron que uno de los asaltantes aclaró a los pescadores que conocía bien las Canarias, ya que había estado muchas veces en Las Palmas.

 

El Frente Polisario siempre ha responsabilizado de estos hechos a Marruecos.

 

Los polisarios argumentaban su inocencia en el ataque manifestando que Mohamed Salim Uld Embarec se encontraba en Argel, junto a dos periodistas españoles, Alberto Míguez y Joaquín Portillo, que recogían unas declaraciones suyas. Según el periodista del diario El País, Daniel Gavela, "Meses antes del ataque al Cruz del Mar, Madrid sabía que Marruecos estaba preparando una acción similar, pero por motivos que el periodista ignoraba, la información quedó congelada en Madrid y no fue transmitida a las autoridades de la Zona Marítima de Canarias.

 

Lo cierto y verdad es que conociendo cómo trabaja el Servicio Secreto Marroquí, la DGED, no sería descartable una acción de este tipo. En tierra, cerca del lugar del atentado, habían acantonadas unidades de las Fuerzas Armadas Reales alauís y los aviones que despegaron de la base aérea de Gando para tratar de localizar a los autores observaron cómo una columna de camiones del Ejército marroquí subía por una pista hacia El Aaiún y un vehículo llevaba en la parte -alta una embarcación neumática como la que emplearon los asaltantes. Además, no todos los saharauis se unieron a la causa del Frente Polisario. Muchos de ellos prefirieron adoptar la ciudadanía marroquí y servir en sus filas en lugar de vivir la incomodidad de los campamentos de Tinduf.

 

Una larga lista

Pero este no fue el único ataque que sufrieron pescadores en el banco pesquero canario-sahariano. Desde 1977 hasta 1986, un total de 17 pesqueros fueron atacados por el Frente Polisario. Los ametrallamientos comenzaron a raíz de la firma del acuerdo tripartito de Madrid. En abril de 1977 fueron ametrallados frente a la costa sahariana los pesqueros Pinzales y Puerto de Naos, sin que se registrasen víctimas.

 

En noviembre de ese mismo año, coincidiendo con las conversaciones pesqueras entre España y Mauritania, el Polisario abordó, ametralló y bombardeó al pesquero español Río Saa, con el resultado de un herido y tres marineros secuestrados. En abril de 1978, y desde tierra fue ametrallado el Santa María Ana, fondeado frente a la costa saharaui. En este mes se produce el secuestro del barco Las Palomas, cuya tripulación permanece en manos del Polisario entre el 20 de abril y el 14 de octubre de ese año. Gracias a la intermediación del recién fallecido Juan Antonio Samaranch ante las autoridades argelinas, se consiguió la liberación seis meses después.

 

Al mes siguiente le toca el turno al pesquero Lerez, ametrallado desde una lancha neumática por miembros del Frente Polisario, a la altura del Cabo Leven. En agosto, el patrón del Tela resultó herido al ser ametrallado su barco desde tierra.

 

En septiembre, cinco langosteros canarios, el Alada, María Luisa, Dorotea, Batán y Mar Caribe, fueron ametrallados desde tierra. Hubo dos heridos de bala, uno muy grave. Unos meses más tarde, tras un ataque del Polisario al pesquero holandés Zuidester-9, en Nouadibou, causaron seis muertos y dos heridos entre su tripulación. Otro barco español, el Génesis, fue abordado, ametrallado y bombardeado. Tres marineros resultaron con heridas de extrema gravedad. El siguiente en esta larga lista fue el Cruz del Mar, en noviembre de 1978, con el resultado de siete marineros muertos.

 

En mayo de 1980, el pesquero Juancho, con matrícula de Vigo y base en Las Palmas, sufrió un ametrallamiento cuando faenaba frente a las costas de Mauritania.

 

En marzo de 1985, dos lanchas neumáticas ametrallan al pesquero Carmen de las Nieves, que faenaba en aguas del caladero sahariano. Un marinero resultó herido en una pierna.

 

Cinco tripulantes del pesquero gallego Peixe do Mar resultaron heridos, uno de ellos de gravedad, al ser ametrallado el 14 de junio de ese año desde lanchas, en la costa de Marruecos.

 

Fue a raíz del asalto al patrullero de la Armada española cuando las autoridades deciden la expulsión de diez personas que actuaban como representantes oficiosos del Frente Polisario ante las autoridades españolas en Madrid. Esta medida también afectó a los estudiantes saharauis que solicitaron asilo político en España.

 

 

La Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo (Acavite) ha luchado porque las más de 289 víctimas canarias que sufrieron ataques del Frente Polisario o bien atentados obtengan el reconocimiento como tales por parte del gobierno de España.