Juancar
Administrador
Usuario Experto
    
Desconectado
Sexo: 
Edad: 55
Ubicación: Laredo (Cantabria)
Mensajes: 944

|
 |
« : 18 de Julio de 2010, 08:31:44 » |
|
Navegamos con retraso, pero todavía estamos a tiempo de llegar a buen puerto. La comarca del Oriente de Asturias apuesta ahora por la ampliación y ordenación de sus pintorescos puertos pesqueros para que las cada vez menos embarcaciones tradicionales convivan con otras de carácter deportivo y de recreo, y dar de esta forma respuesta a una demanda turísticas detectada ya hace varios años. Cada vez es más habitual la presencia en la comarca de este tipo de embarcaciones vinculadas siempre a un turismo de alto nivel económico, aunque no por ello elitista. «Hay barcos de muchos tamaños y muchos precios, y es un deporte que cada vez se está popularizando más», destaca Carlos García Galero, presidente del Club Náutico Bahía de Lastres. Un deporte que, en cualquier caso, puede convertirse en un importante revulsivo para la comarca y un motor para la siempre soñada desestacionalización del sector turístico. Esto explica por qué las diferentes villas marineras se han ido adaptando a los nuevos tiempos y nuevas circunstancias, sin renunciar nunca a su identidad pesquera. La comarca tiene proyectados hasta la fecha unos 560 amarres para embarcaciones deportivas repartidas por los puertos de Ribadesella, Llanes, Llanes y Bustio.
Lastres fue el primer puerto de la comarca del Oriente en apostar por este tipo de deporte que atrae a cientos de personas aficionadas al mar y a la pesca de recreo. A sus más de 60 amarres deportivos en la zona del Muellín sumó recientemente cerca de un centenar, hasta alcanzar los 160 actuales, aproximadamente. Lo que en un principio podía parecer una exageración a juzgar por la población de esta villa marinera, resultó quedarse escaso y, hoy en día, no queda ni un sólo amarre sin adjudicar. «Y si hubiera más, también se utilizarían», sostiene García Galero. De hecho, los botes de menos de cuatro metros de eslora se han quedado sin amarre y están en la zona de fondeo. «Lastres es un puerto muy atractivo y cómodo para el deporte náutico. Probablemente todos los amarres que pusieran en este puerto se acabarían utilizando», sentencia. El muelle dispone en la actualidad de servicio de grúa, de las instalaciones necesarias para abastecer de combustible a las embarcaciones, así como suministro de agua y luz en los pantalanes. A estas alturas, lo único que se echa de menos es una estación náutica para dar servicio a aquellos navegantes «de tránsito» que llegan por puerto, «y que cada vez son más habituales». Desde el Club Náutico Bahía de Lastres se espera que, con el tiempo, estos servicios se vayan completando porque, lo que está claro, es que el deporte náutico es el futuro del puerto, cuyos usos tradicionales cada vez tienen un menor peso.
Lo mismo ocurre en Llanes y por eso el Gobierno del Principado a través de la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio e Infraestructuras está ejecutando en estos momentos obras por valor de 5,4 millones de euros para la reordenación del puerto interior de esta villa que, hasta la fecha, apenas tenía capacidad para dar servicio a una treintena de barcos deportivos. Una cifra ínfima si se tiene en cuenta, calcula José Gutiérrez, presidente del Club Marítimo de Llanes, «que en la actualidad hay unas 120 embarcaciones de recreo por tierra». Una vez que concluyan las obras de reordenación del puerto interior de Llanes, la villa tendrá capacidad para albergar unas 140 embarcaciones con esloras de 6, 8, 10 y 12 metros, así como todo tipo de servicios de los que hasta ahora no se disponía: alumbrado, energía eléctrica, abastecimiento de agua y postes de salvamento, así como las instalaciones de suministro de combustible, gestión de residuos y una grúa con capacidad para 10 toneladas. «Era una necesidad importante para una villa como es Llanes, de excelencia turística, disponer de este tipo de servicios», subraya Gutiérrez, quien confía en que su puesta en marcha, prevista para antes del próximo verano, pueda «ayudar a levantar un poco la economía de la zona». La afición es cada vez mayor y todo apunta a que, una vez que entren en servicio los nuevos amarres, no quedará ni uno libre. «No sólo se trata de vecinos de Llanes, también de Celorio y otros pueblos del concejo, y aquellos que tienen aquí segunda vivienda», explican desde el club llanisco. «Si no se completa al momento, estoy seguro de que en dos o tres meses se completará el aforo porque hay mucha gente que no compra barco porque no existen infraestructuras», apunta. Los amarres deportivos de Llanes, como del resto de los puertos asturianos, están siendo gestionados por el Gobierno del Principado, que cobra a cada usuario por el amarre de su embarcación durante todo un año unos 400 euros, en el caso de las embarcaciones más pequeñas. Una cifra a la que se le aplica un 20% de descuento a quienes son miembros de algún club náutico de la zona.
Ribadesella es otro buen ejemplo de la transformación de su puerto a las necesidades actuales. También se encuentra inmerso en obras para la ampliación de su puerto deportivo que permitirán crear 83 nuevos amarres. Es decir, el puerto deportivo pasará a contar con 231 plazas, cantidad a las que deberán unirse las que al final se habiliten para los transeúntes. Según el presidente del Club Náutico Arra, colectivo encargado de gestionar algunas de las instalaciones deportivas, Ribadesella se convertirá de este modo «en el segundo puerto deportivo de Asturias por detrás de Gijón». Aunque Rolando Montoto sabe que podría pasar al tercer puesto en cuanto se lleve a cabo la ampliación prevista en Avilés. Las obras, sin embargo, acumulan importantes retrasos. Los primeros trabajos correspondientes a esta segunda fase de ampliación se iniciaron el 1 de febrero de 2009 con un presupuesto de 1.218.000 euros y un plazo de ejecución de once meses. Desde entonces han transcurrido diecisiete meses y aún no tienen fecha de caducidad. Lo que parece evidente es que la gran riada del pasado 16 de junio obligará a realizar nuevos dragados. En unos lugares arrastró sedimentos, pero en otros los depositó. Bustio también quiere dejar sitio a las embarcaciones de recreo. La Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio e Infraestructura ha solicitado a Demarcación de Costas que incremente en unos cincuenta metros lineales hacia el interior de la ría de Tinamayor la superficie de dominio del Principado reservada como zona portuaria. En principio se habla exclusivamente de aumentar los terrenos pero el director general de Puertos, Julián Bonet, confía en que «con el tiempo se pueda ampliar la zona portuaria con la instalación de más pantalanes» que permitan acoger a un mayor número de embarcaciones deportivas en el muelle ribadedense.
El puerto de Bustio, tal y como se conoce actualmente, tiene unos 140 metros de longitud. Acaba concretamente en el puente que existe frente al edificio de la Cofradía de Pescadores de Bustio y alberga a cuatro embarcaciones profesionales (más otras tres que venden su mercancía en Llanes) y 22 más de carácter deportivo. La ampliación de los terrenos solicitada a Demarcación de Costas permitiría incrementar el espacio portuario hasta el puente de la carretera del Curtido, aunque su uso estaría limitado por cuestiones de protección ambiental a la orilla de la margen izquierda, la contraria al edificio de la rula. En cualquier caso, se trata de una ampliación muy importante si se quiere apostar por impulsar el uso deportivo del muelle como generador de riqueza en la zona, aunque nunca abandonando al sector pesquero, «que confiamos que se mantenga durante muchos años porque es vital», aclaró Julian Bonet.
Fuente: El Comercio Digital
|