Viajar en un buque mercante

Viajar buque mercante

 

Algunas compañías mercantes internacionales ofrecen la posibilidad de viajar como pasajero a bordo de sus buques de carga. Este medio de recorrer el mundo es una alternativa más a los cruceros convencionales. 

Resulta evidente que en este tipo de barcos no vamos a encontrar las elegantes y suntuosas instalaciones que un buque de crucero nos puede ofrecer, ni tampoco contaremos con sus innumerables distracciones diarias por lo que debemos enfocar nuestro viaje desde otro punto de vista empleando el abundante tiempo libre que vamos a disponer en otras opciones.

 

 

Dependiendo del tipo de buque, las navieras suelen tomar un máximo de doce pasajeros, límite máximo que permite la legislación internacional, por lo que el viaje se desarrollará en un ambiente muy cercano entre los diferentes pasajeros y la tripulación. 

Camarote buque mercante
Puente de mando

En este tipo de viajes a buen seguro te vas a encontrar con otro tipo de alicientes como un mayor tiempo en las escalas, un amplio y confortable camarote, una convivencia más cercana con la tripulación y dispondremos, sin grandes pretensiones, de las instalaciones básicas para disfrutar de la travesía, tales como: Biblioteca, bar, sala de vídeo, comedor, boutique, gimnasio y posiblemente piscina o “spa”, etc. Además podrás acceder a casi todas las áreas del buque y prácticamente viajar a cualquier parte del mundo.

 

 

Aunque los precios de este tipo de viaje, entre 60 y 100 euros diarios, no distan mucho del de un crucero tradicional, su principal atractivo es una mayor relación con el barco, el mar, la navegación, la convivencia a bordo con la tripulación, contemplar la maniobras, pasear por cubierta, etc.  Aquí el viaje en si es el objetivo. Un viaje sencillo, tranquilo, sin prisas, sin bullicios…

Buque mercante

Existen agencias especializadas en este tipo de viajes donde poder asesorarse, pero conviene recordar que antes de embarcarse es importante tener toda la documentación en regla (pasaporte, visados, certificados médicos, seguros, etc.) y declarar en la aduana el material audiovisual que llevemos a fin de evitar tener que volver a pagar nuevamente algún impuesto.


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